Cuando se trata de disciplinar a los niños, hoy en día, la mayoría de las
familias recurren al tiempo fuera. No obstante, muchos padres que me consultan
parecen no saber exactamente cómo poner en práctica este método e incluso
algunos admiten que "sencillamente no funciona". A continuación se presentan
algunas estrategias y sugerencias para hacer del tiempo fuera una herramienta
eficaz.
Elementos
básicos del tiempo fuera
El
plan
Puesta
en acción
Obstáculos
comunes
Circunstancias
especiales
¿Pasar
todo el día en tiempo fuera? Pregúnteselo usted mismo...

Elementos básicos del tiempo fuera
- El tiempo fuera es efectivo para los niños entre los 18 y 24 meses y los 5
años, aproximadamente. Aunque cada niño es diferente, los que todavía no
cumplen esa edad realmente no "captan" dicho concepto, mientras que los
mayores por lo general necesitan métodos más complejos para aprender a
comportarse bien.
- El tiempo fuera es un período durante el cual se aleja a un niño de una
situación problemática o una tentación. Es una oportunidad que tiene para
tranquilizarse, integrarse nuevamente al grupo, recordar lo que se espera de
él y reorganizar sus ideas. Si el tiempo fuera produce mayor atención,
energía, molestia o un mayor grado de interacción con los padres o el
encargado de cuidarlo, entonces estará condenado a fracasar.
- Durante el tiempo fuera, el niño no debe interactuar ni con los padres ni
con la persona que lo cuida. El tiempo fuera pretende ser una forma leve de
aislamiento que haga al niño ver que, en efecto, "cada vez que te comportes de
ese modo, no podrás participar con los demás".
- Para que funcione el tiempo fuera, se necesita establecer una pauta para
tal finalidad. Lo anterior requiere una inversión inicial de tiempo que la
mayoría de los padres considera beneficiosa. (Si se ha puesto en práctica el
tiempo fuera infructuosamente en el pasado, la inversión inicial de tiempo
será mayor de lo que habría sido si nunca lo hubiera utilizado con
anterioridad. Es más difícil volver a definir las expectativas del niño que
hacerlo bien la primera vez).
El plan
- Coloque una silla en un sitio aburrido, neutral, como un rincón del
comedor o una entrada muy poco frecuentada. Es preferible no usar el
dormitorio del niño porque crea asociaciones negativas con un lugar que
debería ser un refugio para él. Además, un dormitorio puede tener demasiadas
distracciones.
- Cerciórese de que el lugar esté fuera de la "escena del crimen" y lejos de
quienes lo cuidan. Estar en medio de la acción sólo le otorga demasiadas
oportunidades al niño para agravar el problema con contratiempos y una
conducta provocativa.
- Asegúrese además de que el espacio destinado al tiempo fuera sea un lugar
seguro, donde pueda dejar al niño solo sin tener que cuidarlo. Por ejemplo, la
parte alta de una escalera, cerca de objetos frágiles y al lado de una puerta
que él pueda abrir no son lugares aptos para estos propósitos.
Puesta en acción
- Dígale al niño: "De acuerdo, es hora de tiempo fuera", y no diga una
palabra más. Levántelo y siéntelo en la silla de tiempo fuera.
- Coloque un cronómetro (ya sea uno de cocina con base o el reloj del horno,
siempre que el niño pueda oírlo cuando se active). La duración debe ser de
aproximadamente un minuto por año conforme a la edad del niño.
- Si el niño se levanta, simplemente vuelva a sentarlo en la silla y
programe otra vez el cronómetro, sin pronunciar palabra. Es posible que tenga
que repetir esto cien veces antes de conseguir que permanezca sentado durante
todo el período. No se rinda, si lo hace, será más difícil la próxima vez.
- Cuando suene el cronómetro, dígale: "Ya terminó" y déle un abrazo sin
hacer comentarios. No discuta el problema con él.
- Déle al niño algo nuevo que hacer, una alternativa positiva a la actividad
prohibida. Ni siquiera mencione lo sucedido un rato atrás.
Obstáculos comunes
- Uno de los padres habla demasiado. Esto sólo confunde al niño, aumenta la
tensión y deja a todos perturbados. Todo lo que se necesita es hacer una
simple mención de la trasgresión cuando se comete la falta, como por ejemplo:
"Le pegaste a tu hermana de nuevo", y añadir, "es hora de tiempo fuera".
Después de eso, el silencio vale oro.
- El tiempo fuera provoca una atención desmesurada. Si el tiempo fuera
significa darle al niño más atención de la que recibe cuando se porta bien,
entonces seguirá haciéndose notar con una conducta provocativa. El tiempo
fuera debe ser una ocasión en que usted desvíe su atención; no debe caer en la
tentación de prolongar la interacción con el niño.
- Uno de los padres está demasiado molesto. Si usted se siente totalmente
fuera de control, no va a poder ayudar al niño a aprender. Espere unos
segundos o minutos para recobrar el aliento y tranquilizarse. Tal vez usted
mismo sienta deseos de darse un tiempo fuera para evadirse de la situación,
después de cerciorarse de que todos estén seguros. Una vez que se haya
calmado, acérquese de nuevo al niño, explíquele el motivo del tiempo fuera y
haga que lo cumpla. Cerciórese de reservar esta situación sólo para las faltas
más graves, en lugar de convertirlo en una práctica habitual.
Circunstancias especiales
- Si el niño está muy furioso o alterado, no podrá sacar ninguna enseñanza
del tiempo fuera. En lugar de eso, abrácelo en silencio (por lo general, es
mejor con la cara hacia un lado en este caso), espere hasta que el llanto pase
de la cólera al enfado y luego póngalo a cumplir el tiempo fuera.
- Si el niño está enfermo, está pasando por un período de estrés o está
extremadamente cansado, no es mucho lo que puede aprender, y el hecho de
imponerle una sanción sólo podría agotarlo aún más. En tal caso, simplemente
aléjelo del conflicto e incentívelo con lo que sea necesario, ya sea un
abrazo, un refrigerio, una salida en automóvil lejos de una bulliciosa tienda
o bien, una siesta.
- Para aquellos niños que han sufrido muchas separaciones difíciles, el
tiempo fuera origina estados emocionales muy fuertes que anulan la oportunidad
de aprender. Observo este fenómeno con frecuencia en el caso de niños en
hogares adoptivos. Para estos pequeños, es mejor colocar una silla detrás de
la del niño, de modo que usted se siente a sus espaldas. La "prohibición de
hablar" sigue en pie, el cronómetro continúa marcando el tiempo fuera y usted
sigue sin prestarle atención; sin embargo, el niño no se siente abandonado.
- Los niños con atrasos del desarrollo o con habilidades cognitivas muy
avanzadas deben ser tratados de acuerdo a la etapa de su desarrollo y no a su
edad cronológica. Por ejemplo, un niño de 30 meses de edad que se comporta
como uno de 10, en realidad no puede comprender la finalidad del tiempo fuera.
¿Pasar todo el día en tiempo fuera?
Pregúnteselo usted mismo...
- ¿Ha clasificado las conductas que pretende corregir según su prioridad? No
se apure en librar la batalla y recuerde que Roma no se construyó en un día.
- ¿Existe alguna situación general que sea excesivamente estresante para el
niño, como un jardín de niños demasiado exigente o expectativas muy altas? En
ese caso, considere hacer algún cambio, por ejemplo, un nuevo jardín de niños
o guardería, un grupo de amigos diferente, de modo que el niño pueda tener
éxito y no explote todos los días debido a la tensión acumulada.
- ¿Le presta bastante atención a su hijo cuando se comporta bien? ¿O tiene
que portarse mal para que lo tome en cuenta e interactúe con él? Un método
consiste en sorprenderlo cuando se comporta bien. Esto es difícil porque a
medida que su mala conducta empeore, usted tiende inconscientemente a
retraerse e incluso intenta no verlo. Una mejor solución sería sentarse en el
suelo y ponerse a jugar con él unos 20 a 30 minutos cada día.
- ¿Acaso el niño está aburrido e intenta animar las cosas? Observo este
mismo comportamiento en pequeños inteligentes que están más que listos para ir
al jardín de niños o que necesitan mayores oportunidades en sus vidas para
demostrar sus cualidades.